Los resultados principales muestran que un uso regular de los senderos por parte de la bicicleta de montaña no representa un riesgo importante de degradación del suelo a excepción de zonas muy puntuales.
Estimación del riesgo de erosión debido a actividades deportivas en el Geoparque Sobrarbe-Pirineos mediante topografía de elevada resolución
Durante años cuando nos hemos ensarzado en una discusión o intercambio con alguna persona, algún representante de las autoridades, sea un dominguero, un agente forestal, un ecologista (los peores, esos de sofá, que opinan en redes sociales), un inspector forestal, un alcalde o tú cuñado, uno de sus argumentos favoritos siempre es “que las bicis erosionan un montón, mucho más que los senderistas, los que corren por la montaña y caballos, vais destrozando los caminos”. Y claro, jamás en su vida ninguno de ellos se ha sentado realmente a leer esos estudios, ni siquiera al menos sus resumenes o tan siquiera consultarlo con alguien que si sabe del tema, nada, “su experiencia” les dice eso y no les sacas de ello.
¿Y claro, a eso que podías responder? Aún a sabiendas de que hay multitud de estudios, algunos con unos 30 años ya, que demuestran que no es así. Aquí unos pocos, 10, pero hay muchos muchos más.
- Erosional Impact of Hikers, Horses, Motorcycles, and Off-Road Bicycles on Mountain Trails in Montana – John P Wilson, University of Sourthen California – 1994
- A Comparative Study of Impacts to Mountain Bike Trails in Five Common Ecological Regions of the Southwestern U.S. – School of Community Resources and Development, Arizona State University – 2006
- A Comparison of Environmental Impacts from Mountain Bicycles, Class 1 Electric Mountain Bicycles, and Motorcycles – IMBA USA – 2015
- Effects of mountain biking versus hiking on trails under different environmental conditions –
- Ecological impacts of (electrically assisted) mountain biking – Global Ecology and Conservation – 2023
- Trail degradation caused by mountain biking and hiking: A multi-dimensional analysis.Fang W, Ng SL.J Environ Manage. 2024 Feb;351:119801. doi: 10.1016/j.jenvman.2023.119801. Epub 2023 Dec 12.PMID: 38091732
- Using functional traits to assess the resistance of subalpine grassland to trampling by mountain biking and hiking.Pickering CM, Barros A.J Environ Manage. 2015 Dec 1;164:129-36. doi: 10.1016/j.jenvman.2015.07.003. Epub 2015 Sep 9.PMID: 26363260
- Impacts of experimentally applied mountain biking and hiking on vegetation and soil of a deciduous forest.Thurston E, Reader RJ.Environ Manage. 2001 Mar;27(3):397-409. doi: 10.1007/s002670010157.PMID: 11148765
- The impacts of trail infrastructure on vegetation and soils: Current literature and future directions.Ballantyne M, Pickering CM.J Environ Manage. 2015 Dec 1;164:53-64. doi: 10.1016/j.jenvman.2015.08.032. Epub 2015 Sep 3.PMID: 26342267 Review.
- Comparing hiking, mountain biking and horse riding impacts on vegetation and soils in Australia and the United States of America.Pickering CM, Hill W, Newsome D, Leung YF.J Environ Manage. 2010 Jan-Feb;91(3):551-62. doi: 10.1016/j.jenvman.2009.09.025. Epub 2009 Oct 27.
Y en absolutamente todos esos estudios se llega a la misma conclusión, en condiciones similares, las bicis erosionan o impactan, como quieras decirlo, casi igual que un senderista y es despreciable la afectación que tienen sobre el terreno. Y por supuesto, la ganadería y los caballos afectan mucho pero mucho más los senderos.
Los procesos naturales (lluvia intensa, escorrentía superficial, erosión por regueros) generan mayor pérdida de suelo que el paso regular de bicicletas.

Pues bien, tenemos a partir de ahora una herramienta nacional, local, hecha en casa, como le quieras llamar, un estudio hecho por un grupo de investigadores de entidades tal como el CSIC, Universidad de Lleida, EEAD, Museo de Ciencias Naturales y el CTFC (Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Cataluña).
Estimación del riesgo de erosión debido a actividades deportivas en el Geoparque Sobrarbe-Pirineos mediante topografía de elevada resolución
Equipo de trabajo: Manel Llena (Investigador Principal), Estela Nadal-Romero1, Jesús Revuelto1, J. Ignacio López-Moreno, José M. García-Ruiz, Santiago Beguería, Juan A. Ballesteros-Cánovas, Damià Vericat
El informe final del proyecto se ha publicado recientemente y no podíamos estar más contentos. No será un estudio exhaustivo ni comprehensivo, está claro que podrían analizarse muchas más condiciones, tipos de terreno, etc, etc, etc. Pero no deja de ser un estudio más que se añade a las decenas que ya existen que llegan a la misma conclusión, que las bicis no erosionan ni impactan tanto el terreno como todos creen. A continuación, el resumen tomado del informe mismo:
RESUMEN
En este estudio se realiza un estudio sobre el efecto causado por actividades deportivas relacionadas con la bicicleta de montaña sobre la degradación de los senderos y pistas forestales del Geoparque Mundial UNESCO Sobrarbe-Pirineos. Se seleccionan tramos de estudio dentro del Geoparque donde se practica bicicleta de montaña, tanto de uso habitual cómo de competición. En estas zonas se obtienen datos topográficos de elevada densidad y alta precisión mediante el uso de nuevas tecnologías, para así localizar y cuantificar la pérdida de suelo por erosión y a su vez identificar los factores de riesgo que producen dichas pérdidas. La zona de estudio incluye de manera general la totalidad del Geoparque Sobrarbe-Pirineos, dando especial atención a las zonas del parque seleccionadas para el estudio de alta resolución. Los resultados principales muestran que un uso regular de los senderos por parte de la bicicleta de montaña no representa un riesgo importante de degradación del suelo a excepción de zonas muy puntuales. Tan solo un uso intensivo (p.ej. carreras) muy frecuente de estos senderos podría significar un riesgo de degradación. Estudios de este tipo son necesarios para establecer criterios de uso sostenible de actividades deportivas relacionadas con el uso de la bicicleta de montaña en zonas naturales protegidas o de interés geológico, cómo es el Geoparque Sobrarbe-Pirineos.
En este estudio se investigó cómo afecta la práctica de la bicicleta de montaña a los senderos y pistas forestales del Geoparque Sobrarbe-Pirineos, especialmente en relación con la pérdida de suelo por erosión. Para ello, se seleccionaron zonas representativas dentro del Geoparque, incluyendo tanto senderos estrechos como pistas forestales más amplias, analizando tramos utilizados habitualmente por ciclistas y otros empleados en carreras deportivas.
Usando tecnologías avanzadas (láser LIDAR y drones con cámaras para fotogrametría), se obtuvieron mapas de alta resolución en diferentes momentos (antes y después de carreras deportivas, varios meses después y también a largo plazo, hasta cuatro años). Esto permitió detectar cambios mínimos en la superficie de los caminos, identificar las zonas donde se produce más erosión y calcular la cantidad de suelo perdido.
Conclusiones principales:
- Impacto limitado del uso habitual: El uso normal y frecuente de los senderos por ciclistas no genera un problema importante de erosión, salvo en puntos muy específicos (curvas cerradas, zonas de pendiente fuerte o lugares donde todas las bicicletas pasan exactamente por el mismo lugar).
- Impacto puntual de carreras deportivas: Las carreras intensivas sí producen erosión notable en puntos concretos (por ejemplo, zonas de frenada), aunque su impacto global es bajo debido a su corta duración y escasa frecuencia.
- Erosión natural vs. erosión por bicicletas: Los procesos naturales (lluvia intensa, escorrentía superficial, erosión por regueros) generan mayor pérdida de suelo que el paso regular de bicicletas. Sin embargo, la combinación de ambos factores puede aumentar ligeramente la erosión, especialmente si las rodadas de las bicicletas concentran el flujo de agua.
- Riesgo potencial a escala del Geoparque: Se realizó una evaluación general del riesgo de erosión en todo el Geoparque combinando modelos de erosión potencial (teniendo en cuenta factores como pendientes, tipo de suelo y clima) con la intensidad de uso de los caminos por los ciclistas. Las zonas con mayor riesgo coinciden con senderos muy usados cerca de áreas con pendiente pronunciada, suelos frágiles y lluvias intensas.

“salvo en puntos muy específicos (curvas cerradas, zonas de pendiente fuerte o lugares donde todas las bicicletas pasan exactamente por el mismo lugar)” <= Que es justamente lo que pasa en los senderos (donde todas las bicis pasan por el mismo sitio), y más si son endureros (con pendiente). No seamos necios: todos vemos que estos senderos, si no tienen mantenimiento, se van erosionando más y más y se multiplica por el efecto de la lluvia (que tendría efecto nulo si no estuviera el sendero allí).
Además, yo creo que el problema no es tanto “que las bicis pasen por esta pista y la gastan” sino que “los de las bicis abren senderos sin control alguno”. Me encanta la bici, pero negar esta problemática no lo veo nada productivo.
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Gracias por el comentario. Pero un apunte. ¿Dónde se menciona lo de que las bicis abren senderos sin control alguno”? No estoy discutiendo si esto sucede o no, me refiero única y exclusivamente a la publicación y al artículo. Por tanto la última parte de que se niege este tema no es cierto. Se conoce y se sabe, se discute en los entornos adecuados y se sabe que es algo a solucionar. Aquí se ha hablado únicamente de erosión sobre el terreno, que es uno de los clavos ardientes a los que se agarran quienes nos quieren fuera del monte, con este estudio se reafirma una vez más que en condiciones similares erosionamos comparativamente muy similar a lo que erosiona un senderista.
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Respondiendo al comentario de arriba…
¿Qué problemática?¿Para quién?
Se trata de disfrutar de la naturaleza, y está demostrado que con muy poquito impacto sobre ella, ni sobre las especies que viven en la zona.
¿A quién molestamos y por qué?
La mayoría de los senderos mantenidos o abiertos por ciclistas son utilizados por el resto de usuarios sin haber movido un dedo para disponer de ellos, e incluso criticando.
A parte, hay cantidad de zonas en las que se beneficia toda la comunidad y están sacando provecho económico y manteniendo pueblos con vida y futuro.
La clave es el respeto entre usuarios.
En mi zona erosiona más una tormenta o un chaparrón de una hora que 10 años de paso de bicis. Y ni contar las zonas donde hay ganado suelto, (y pastores o guardabosques con sus todo terreno).
No queda otra que aceptar a la naturaleza.
Y que nadie tenga miedo por especies o cambio climático si un grupo de ciclistas abre un tramo nuevo de sendero. El problema gordo surge en otro lado no aquí.
Respeto.
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“(…) hablado únicamente de erosión sobre el terreno (…)” => Pues justamente hablo de esto. Si leéis los artículos veréis que la erosión de la bici solo es comparable al resto (senderistas, etc.) en pistas sin pendiente y anchas. Cogerse a esto para decir “las bicis no erosionan” es no entender lo que se ha estudiado. El ciclismo de montaña erosiona mucho más porqu- e:
Así que sí, las bicis (y todo lo que conllevan) erosionan, y mucho, los bosques. Y si se quiere encontrar una solución primero se tendrá que aceptar esto para poderle encontrar una solución que sea válida para todos.
“(…) y está demostrado que con muy poquito impacto sobre ella, ni sobre las especies que viven en la zona.” <= Es muy fácil escribir esto sin aportar ninguna prueba
Y me encantaría que la gente disfrutara de la naturaleza. Esto querría decir conocer los árboles y la biodiversidad que habitan por los senderos por donde pasamos. Y a la mayoría creo que esto les importa bien poco. Pero vaya, seguro que esto es cosa mía y de la gente donde vivo, seguro que la mayoría de ciclistas no son así y que entienden más de fauna que de marcas de neumáticos.
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