La Caja de Pandora: enduro, entrenos antes de las carreras

Revisando en el histórico he visto que no había tocado este tema, no puede ser, como se me ha escapado, he tocado el tema de los atroches, de los influencers, de la industria y de la organización pero no de este candente tema. Llueve fuera y hace frío, vamos a liarla un poco…jejejeje…

Lo haces, seguro que lo has hecho al menos una vez, no lo niegues, te seguiremos queriendo y no pasa nada.

Pero de verdad: ¿Hace falta entrenar en tu sendero local mil veces, sendero por el que ruedas frecuentemente, que conoces a la perfección, para una carrera local por “satisfacción personal”? ¿Para ser el más rápido de tu portal, el campeón del barrio? ¿O para decir que eres más rápido que fulanito (corredor que a vista te pasa por encima en cualquier terreno con una rígida de los 90)? Todos le conocemos.

Es ese corredor que en sus senderos locales no corre, vuela. Se sabe cada piedra, cada raíz traicionera y el punto exacto donde hay que soltar frenos para empalmar ese doble que a los demás nos da respeto. En su zona, es un depredador. revienta los cronos en Strava, tiene todos los KOMs del monte junto al pueblo y, si te descuidas, te mira por encima del hombro porque “hoy bajabas un poco parado, ¿no?”.

Pero entonces llega el día de la carrera fuera de casa.

Se inscriben en una carrera en la región vecina. Terreno nuevo y diferente, curvas que no se saben de memoria, más o menos piedras, barro, etc. Y ahí, amigos, es donde la magia se rompe. Entonces sus justificaciones son múltiples “claro, los locales se saben todo esto, yo no puedo entrenar cada día” o “no tenía las suspensiones bien ajustadas” o “la presión de los neumáticos no era adecuada” o “tuve que adelantar a otros más lentos”. Ahhh amigo! Donde las dan las toman.

En enduro tienes los entrenos del día antes, punto pelota. Los buenos son buenos en cualquier terreno y condiciones, puede que se les de algo mejor según que terreno acorde a lo que tienen más a mano. Por mucho que entrenes y te engañes diciendo luego que quedaste un puesto mejor que Pepito y luego vas de sobrado en plan “no sé para que le patrocinan, si me patrocinasen a mi ya te digo”. Se ríen de tí a tus espaldas, pero oye, tú a lo tuyo.

Los que realmente son rápidos, los buenos de verdad, son rápidos en el barro de Asturias, en el polvo y rocas de Málaga, en las raíces de Navarra. ¿Por qué? Porque tienen técnica, no solo memoria. Saben leer el grip antes de tocarlo, saben cómo posicionar el cuerpo cuando una curva les sorprende y tienen esa fluidez instintiva para salvar una situación de mierda en milésimas de segundo. Tú no, tú no estás leyendo el terreno y reaccionando, estás repitiendo una coreografía ensayada hasta el cansancio, un script que has grabado a fuego: “frenar aquí, girar allí junto a la rama, saltar ahora“. Y ese script vale únicamente en un sendero.

El enduro, en su esencia más pura, no va de quién tiene mejor memoria. Va de quién tiene mejor capacidad de adaptación y reacción.

Luego tienes al que va un par de semanas antes a una zona donde se hará una carrera con la intención de hacer todas las bajadas posibles e intentar “adivinar” cuales usarán en carrera para repetirlas a saco. Y luego el día de la carrera a duras penas se cuela en el top10, pero oye “mira que rápido soy”. Ambos casos son primos hermanos. Son rápidos por repetir hasta la extenuación el mismo script pero a ciegas en variados terrenos no logran ese ansiado podio.

Te engañas a tí mismo, no hay otra. El enduro no es DH, en el cual todos compiten bajo las mismas reglas, todos tienen la oportunidad de conocer el circuito a fondo con varias bajadas de entreno para ponerse al día. Y vamos si se ponen al día, los buenos de verdad necesitan un par de bajadas solo para ir más rápido que el local más rápido, excepto claro si ese local es el mejor a nivel nacional, por decir algo.

A mi modo de ver, el enduro a nivel nacional ha perdido parte del encanto justamente por esto, además de otros factores por supuesto. Por ese querer demostrar que eres el más rápido de tu portal o que “zutano no es más rápido que yo y si tuviera su bici y sus componentes y y y y…me lo merendaba en todas las carreras“. Pues no, no te lo merendarías, porque justamente no compites para vivir, no sacas absolutamente nada de una carrera, el lunes tienes que regresar al curro y si eres autónomo ojito con las lesiones. En cambio esos corredores que tienen apoyo sea de tiendas, marcas, etc, lo tienen justamente porque son rápidos en cualquier terreno, porque dedican gran parte de su tiempo a entrenar concienzudamente, no solo a aprenderse una baja de memoria, sino a entrenar sus habilidades para ser rápidos en cualquier contexto. Puede que no sean profesionales, es decir, les paguen por competir y vivan de ello, por una o otra circunstancia, familia, de vida, una lesión que les apartó de la competición, etc. Pero son personas que tienen ese punto extra que no tienes tú, y oye, no hay problema en eso. Cada uno somos buenos en algo y felices con ello. Ve a las carreras a disfrutar, no a enfadarte con todo lo que se mueve porque te hizo perder un segundo y quedar el 83 en lugar del 82.

Así que, la próxima vez que veas a alguien presumiendo de sus tiempos en el sendero que tiene detrás de casa, sonríe y dile: “Muy bien, máquina. Ahora vámonos a la sierra de enfrente, a ver qué tal se te da improvisar.”

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