Hace ya casi un año desde la última publicación en esta sección donde cuento mi experiencia visitando sitios en España en los que algún loco apasisonado (o locos apasionados) está recuperando, construyendo y manteniendo senderos para el disfrute de todos, no solo bicis. Vamos al lío con un nuevo destino que está dando de que hablar en la Comunidad Valenciana.
Hace unos años escuché hablar de Casas Bajas Territorio Hostil, en el primer encuentro de trailbuilders y mountain bike en Castejón de Sos a finales del 2023. Saúl y Lore se acercaron a mi durante el evento y me comentaron sobre su región y se veía claramente destilaban una pasión y amor por ella y que tenían muy claro las posibilidades que ofrecía para la bici y otras actividades. Tras comenzar a seguirles en redes sociales y ver ´que cada vez más gente visitaba el sitio, organizaban eventos y estaban trabajando arduamente en la recuperación de caminos, tenía claro que debía pasarme por la zona y conocer lo que allí se cuece.
Tras unos días en Alicante con la familia y planificando un viaje dirección Navarra y País Vasco decidí que finalmente pasaría por Casas Bajas Territorio Hostil y hacerles esa visita largamente pospuesta. Tras unas horas de conducción por rectas interminables en la N330 dirección Teruel finalmente vi el cartel de desvío hacia Ademuz, el pueblo más grande y con más población de la región. Desde allí unos pocos kms ya me separaban del destino final, el poblado de Casas Bajas, a la orilla del Turia y parte junto con los territorios y pueblos aledaños, de la Reserva de la Biosfera del Alto Turia.

Una vez aparcado en el área recreativa del Molino de Casa Bajas de inmediato sentí esa tranquilidad y relajación que cada vez me acompaña en sitios como este. Rodeado de chopos, sabinas, sauces, higueras, oliveras y con el ruido del agua del Turia fluyendo, te dan ganas de sentarte, relajarte, y disfrutar de una naturaleza practicamente imperturbada, y acogerte a un ritmo de vida diferente, donde las cosas se hacen como antaño, con pasión, paciencia y mucho tezón.

El pueblo cuenta con instalaciones para visitantes en caravanas y furgos, tiene un área donde aparcar a un par de cientos de metros del molino con un punto de agua. En el área recreativa del Molino, además de bancos y mesas para disfrutar de una barbacoa, hay otro punto de agua, se puede vaciar aguas grises y hay también un punto de electricidad, al cual ahora mismo estoy conectado mientras escribo. Vamos, que tienen todos los servicios neccesarios para hacer una visita con tu vehículo y la familia y disfrutar de un par de días o una semana si así lo prefieres.
El pueblo tiene varios bares donde desayunar y comer, con oferta local deliciosa. Recomiendo el bar el Rulo en la plaza con platos caseros que te dejarán más que satisfecho. El pueblo cuenta además con un espacio de coworking gratuito con varios espacios de trabajo, y con fibra óptica. Se debe reservar online con anterioridad para hacer uso de las instalaciones, sobre todo en verano donde vienen muchos visitantes de fuera y teletrabajan.





Esa pasión y paciencia que comenté antes está personalizada en Rogelio, un lugareño original del pueblo, de los pocos que no se emigraron, albañil que con sus propias manos ha restaurado muchas de las casas del pueblo y que hace unos pocos años descubrió la bici de montaña tras muchos años haciendo motocross y otros deportes. Y esas manos, con la ayuda de otros, ahora han recuperado y abierto varias decenas de caminos perdidos, que no olvidados, invadidos por la vegetación y por la falta de la mano humana tras la inmigración hace décadas de la población del campo a las ciudades buscando un futuro mejor.
Junto con Rogelio muchos otros colaboran para que este pequeño destino cobre vida y creza, pero quienes son la cabeza visible y parte ineludible de Territorio Hostil son Lore y Saúl, que se encargan de todo aquello que Rogelio no tiene tiempo de abarcar, papeleos, organización de eventos, temas legales y por supuesto, también a trabajar en los senderos.

Tras dos días haciendo rutas por la zona con Rogelio, Saúl y Lore de guías y acompañantes puedo decir que es un sitio que indudablemente debes visitar si te gusta el mountain bike. Aunque el nombre Territorio Hostil te parezca algo amenazante, no te lo creas, es una estrategia para que la gente no venga… XD…. saben que tienen un tesoro escondido y con ese nombre asustaviejas creen que la gente no vendrá….jajajajaja!! Pues nada, ya te digo que tienes que venir y probar los caminos que han recuperado y han trabajado para hacer más acordes al uso con la bici. Peraltes, apoyos, saltos, encontrarás de todo en sus caminos, todo trabajado arduamente en un terreno nada propicio para trabajar, con mucha piedra suelta y gravilla que no ayuda. Pero poco a poco, con paciencia y tezón han logrado recuperar una red de senderos que no te dejará indiferente.

Mis senderos recomendados serían Gazapo + Hoya Somera por las vistas tan impresionantes sobre todo el valle, sobre todo hacerla al atardecer. Desde el punto de vista más técnico y disfrute endurero, Rogelio DH, Peñas del Gordo, Ibero y La Mina son imperdibles. Con un terreno agreste y pedregoso por momentos hay pasos técnicos en los que no debes de quitar la vista del camino, pero quitando un paso puntual en Peñas del Gordo y quizás uno más en el resto, todo es perfectamente asequible para cualquiera con un nivel medio. Pude catar también una pequeña joya que están casi acabando que estoy seguro será del gusto de todos. Solo te adelanto que será una azul muy muy fluida, con pequeños dobles, muchos peraltes y muy rápida. Todos estos caminos están por supuesto mapeados en Trailforks.




Tras varios años trabajando en los caminos, recuperando algunos casi olvidados con la ayuda de las historias locales, mapas antiguos y el patearse el monte buscando accesos a barracas derruidas; han logrado crear una red de senderos bien comunicados a través de varias pistas de acceso. Con estos trabajos de voluntarios, chavales del pueblo y gente que viene a echar una mano de fuera, se han sacado a la luz caminos perdidos que llevaban a antigos terrenos de cultivo, barracas, miradores o simplemente a pueblos del valle de al lado. Me cuentan que algún lugareño que ya roza los cien años ha confesado casi entre lágrimas a Rogelio que logró acceder a un terreno que tenía su padre y donde juntos pasaron muchos años de su niñez. Imaginate los sentimientos que te deja algo así, las ganas que te dan de seguir trabajando para la comunidad y para ti mismo. Necesitamos más Rogelios, Saúles y Lores en cada pueblo de España.












Muchas gracias Rogelio, Saúl, Lore y a todos con los que hablamos en el pueblo de Casa Bajas, en especial a Lusa por las deliciosas comidas en la Taberna El Rulo en la plaza y a Pablo, el alcalde, por confiar en un grupo de apasionados y apostar por un futuro que seguro será muy provechoso para todos.
Recuerda que tienes un indíce de entradas anterior aquí.

