La Caja de Pandora: música para los sentidos

Uno de nuestros cinco sentidos, el oído, nos sirve para conocer y relacionarnos con nuestro entorno y permite conectar más profundamente con todo lo que nos rodea. Escuchar música nos ayuda a relajarnos, a concentrarnos, a escaparnos a otro mundo y a la vez disfrutar aún más del momento. Para algunos escuchar música durante sus sesiones de gimnasio les hace esforzarse más, otros les ayuda a concentrarse mientras estudian o trabajar. No es nada raro, de hecho es bastante común, ver profesionales calentando con sus audífonos puestos mientras calientan y se concentran para su carrera, sea DH, enduro o XC.

En un video el audio es importantísimo, el seleccionar la música correcta en el momento correcto, pausar la música durante unos segundos y dejar solo el ruido del buje, las ruedas sobre el terreno, el ruido de la cadena y hasta sentir el esfuerzo del ciclista en ese momento. Cada uno de esos audios ayuda a tener una mejor experiencia y disfrutar mejor ese video.

¿Pero que pasa si todo esto lo trasladamos al momento en que estamos disfrutando sobre nuestra bici en los senderos? Muchos prefieren no tener nada de música, quieren alejarse lo más posible de todo aquello que les impida disfrutar al máximo del momento. Otros al contrario, se ponen sus audífonos bluetooth con cancelación de ruido super modernos y escuchan su música preferida a tope ajenos a todo lo que sucede alredor. Otros prefieren la opción de un audífono mientras la otra oreja está libre para escuchar lo que hay alrededor. Los hay que llevan en su mochila un altavoz o bocina pequeña bluetooth conectado a su móvil y van reproduciendo música todo el tiempo para todos.

Me gusta mucho la música en general, siempre me suele acompañar, mientras trabajo, mientras leo, si voy conduciendo muchos km pongo algún podcast sobre algún tema interesante. En mi caso en particular, por los horarios de trabajo y tal, suelo salir mucho solo y en horarios en que no suelo casi coincidir con nadie en los senderos. Suelo llevar el móvil en un bolsillo, siempre a mano, y lo que hago es bajar el volumen a la mitad más o menos y pongo Spotify con alguna lista de reproducción de los grupos que me gustan. No siempre escucho música, hay días que prefiero ir en silencio solo con mis pensamientos y el ruido de la bici y la naturaleza. Con el volumen a mitad y el móvil en el bolsillo, si me tropiezo con alguien, no escuchará la música al menos que esté a unos metros de mí. De esta manera disfruto de la música pero a la vez escucho todo lo que sucede a mi alredor, si viene alguien por detrás le escucho sin problemas y me puedo apartar de inmediato y no le molesto. Y a la vez, si me cruzo con otros, no les molesto.

Si van varios en grupo, puede que todos se conozcan bien y el llevar alguna música que le guste a todos no es molesto, de hecho ayuda a levantar el ánimo y disfrutar aún más. Pero ya depende de cada cual. Los que llevan los audífonos y no escuchan nada del exterior lo veo algo peligroso, pero sobre todo si es una subida por un sendero y alguien les quiere adelantar, no se enteran que lo tienen detrás hasta que le intentan adelantar o les pegan un grito.

¿Tú que haces?

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