La Caja de Pandora: trailbuilding en España, una industria incipiente

En España, el trailbuilding está todavía dando sus primeros pasos. Es una industria aún en pañales y, como suele pasar al principio, la mayoría de la gente que se está metiendo tiene poca o ninguna experiencia real en construir senderos llamados “sostenibles”, que aguanten el paso del tiempo, la meteorología y el uso intenso. Incluidos sobre todo los llamados “flow trails”, que requieren certificación y conocimientos extras para el uso de maquinaria pesada, conocer sobre diseño y saber que se construye para otros, no para uno mismo.

No existe de momento, una certificación oficial que marque estándares claros de calidad, seguridad y sostenibilidad, así que cualquiera puede presentarse como “constructor de senderos” y vender su trabajo como si fuera de primer nivel… aunque no lo sea.

Y aquí es donde empiezan los problemas. Lo que ahora parece barato, a base de voluntarios sin formación y materiales mínimos, saldrá carísimo en el futuro. Un sendero mal trazado, sin drenajes adecuados o con una compactación deficiente, no solo se degrada rápido: requiere rehacerlo casi desde cero. Eso significa pagar dos veces por el mismo trabajo, pero con el añadido de que, mientras tanto, la reputación del sector se resiente. Se venden proyectos grandilocuentes, trail centers o centros btt con bajadas de ensueño, para todos los niveles, artículos en prensa y florituras. Pero acaba pasando que luego los visitantes a esos sitios no repiten, simplemente porque no vale la pena, porque el trazado no lo amerita o no hay un incentivo extra para hacerlo.

Además, en muchos de los nuevos proyectos que van surgiendo ni siquiera se está contemplando el coste de mantenimiento a medio y largo plazo. Se inaugura un sendero, se corta la cinta y… hasta que empiecen los problemas, nadie se acuerda de él. El resultado es que, en pocos años, muchos de esos senderos estarán en peor estado que los antiguos caminos que se pretendía “mejorar”.

A esto se suma que gran parte de las cuadrillas de trabajo están formadas por voluntarios entusiastas pero sin experiencia técnica. Su energía y ganas son valiosas, pero no sustituyen el conocimiento que da una formación sólida y cientos de horas de trabajo supervisado por profesionales experimentados con un currículum probado y demostrable.

Es fundamental que los que se involucran en nuevos proyectos de este tipo busquen más información antes de mover una sola piedra, cortar un árbol o antes de mover una pala o un rastrillo. Que investiguen, que se asesoren con gente que ya ha trabajado en proyectos similares, construyendo senderos sostenibles y duraderos, que aprendan de experiencias previas, buenas y malas, y que incorporen esa sabiduría al diseño.

La comunidad de trailbuilders necesita también más visibilidad y representación en los niveles institucionales. Así, quien quiera empezar un proyecto sabrá a quién acudir para encontrar personas con experiencia real certificada, capaces de diseñar y construir senderos seguros, divertidos y sostenibles para todos los usuarios, no solo para un tipo de ciclista o caminante.

Si no cambiamos el chip y apostamos por la profesionalización, la planificación a largo plazo y el trabajo bien hecho desde el principio, el trailbuilding en España corre el riesgo de convertirse en una burbuja que estalle dejando un reguero de senderos mediocres, caros de reparar y con mala fama entre usuarios y administraciones.

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